Los tests de senbilidad alimentaria NO tienen evidencia científica

Cada vez veo que más nutriólogas y health coaches realizan en sus consultorios algún test de sensibilidad alimentaria, pruebas que nos dicen supuestamente qué alimentos no nos caen bien a cada uno.

He de confesar que incluso yo en algún momento también me vi “tentada” a incluirlos, la gente parecía estar interesada, la ganancia económica era buena y los resultados prometedores, sin embargo, me di a la tarea de investigar el tema a fondo y les quiero compartir por qué al final decidí NO HACERLO.

¿Qué son?

Se trata de diversas pruebas para determinar si somos o no intolerantes de una larga lista de alimentos y en qué proporción tenemos sensibilidad a ellos.

Aquí un ejemplo:

Los test más clásicos se basan en análisis de sangre en los que, en teoría, se mira el nivel de la proteína inmunoglobulina G (IgG) en plasma para determinar así una posible intolerancia a supuestos grupos de alimentos. Estos análisis se venden bajo nombres comerciales como Veritest, Alcat, Alimtest o Medprimex aquí en México.

¿Qué dicen los expertos?

Sus riesgos

Podríamos pensar que no hay mucho de qué preocuparse respecto a estos tests (más allá de gastar dinero), pero el problema es que sí se han demostrado algunos riesgos asociados a su uso:

  • Un diagnóstico incompleto o erróneo siempre es un riesgo de retraso en un diagnóstico correcto, es decir, que si una persona con problemas digestivos acude a realizarse una de estas pruebas y sale de allí pensando que su problema es una intolerancia determinada, puede tardar mucho más en acudir a un médico que le examine a fondo y determine cuál es su verdadero problema.
  • Los resultados confusos pueden llevar a una persona a eliminar alimentos sin motivo, lo que puede llevar a dietas monótonas y desequilibradas.

¿Qué pruebas si funcionan?

Las intolerancias alimentarias aceptadas por la medicina son muy pocas: la intolerancia a la lactosa, la hipersensibilidad a los sulfitos (aditivos utilizados en la preservación de carnes, mariscos y frutas secas) y la sensibilidad al gluten no celíaca.

La intolerancia a la lactosa se mide en un test de aliento que determina la existencia estomacal de hidrógeno gas producto de la fermentación bacteriana de la lactosa. Es una prueba que realizan los médico o laboratorios especializados, no se vende comercialmente.

La hipersensibilidad a los sulfitos y la sensibilidad al gluten no se pueden realizar nunca en un test de intolerancia masiva sino en pruebas empíricas llevadas a cabo por un especialista alergólogo.

¡No te dejes engañar! #EligeLoMejor

Fuentes

  • Inappropriate test methods in allergy. Hautarzt. 2010 Nov;61(11):961-6. doi: 10.1007/s00105-010-1969-9.
  • ALCAT and IgG allergy and intolerance tests. Allergy Society of South Africa. S Afr Med J. 2008 Mar;98(3):167.
  • Unproven techniques in allergy diagnosis. Wüthrich B1. J Investig Allergol Clin Immunol. 2005;15(2):86-90.
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