No te pases de 100… ¿mentiras?

No sé ustedes, pero yo he escuchado en el radio al menos 20 veces esta campaña de la COFEPRIS. Habla sobre el nuevo etiquetado frontal obligatorio donde debe venir declarado el contenido total de lo siguiente: 

  • Energía (calorías)
  • Azúcares totales
  • Grasas saturadas
  • Otras grasas
  • Sodio

Publicidad del nuevo etiquetado: 

Nuevo etiquetado

Además el nuevo etiquetado nos muestra el porcentaje que representa el contenido de cada uno de estos nutrimentos respecto del máximo que puedes comer. Su propuesta es que sumemos a lo largo del día los % de los productos que consumimos y que nunca nos pasemos del 100%. Suena bien, ¿no? Sin embargo, NO les recomiendo que saquen su calculadora y empiecen a sumar, ya que aquí hay al menos 3 grandes “peros”.

Publicidad del nuevo etiquetado: 

Suma y no te pases de 100

1. Ni los estudiantes de nutrición pueden interpretar este tipo de etiquetado

De acuerdo a un estudio que realizó el Instituto Nacional de Salud Pública solamente 1.8% de los estudiantes de nutrición pudieron interpretar correctamente este tipo de etiquetas. Los estudiantes que lo pudieron comprender bien tardaron 6 minutos en 3 preguntas, los que se equivocaron tardaron en promedio 2.8 minutos. ¿Cuánto tiempo nos llevaría hacer las compras si nos detuviéramos a leer todo lo que vamos a comprar? En otros países como Ecuador, los etiquetados son más sencillos y rápidos de interpretar, ¿no? (aunque claro, también tiene sus desventajas)

Etiqueta de Ecuador:

etiqueta ecuador

2. El nuevo etiquetado NO deja claras cuáles son las metas saludables de consumo

Energía:

  • Recomendación: Depende de muchos factores como el peso, edad, estatura, actividad física y objetivo (perder peso, mantenerlo o subir).
  • Valor de referencia en el nuevo etiquetado: 2000 calorías, esta cifra corresponde en teoría al consumo de energía de una mujer adulta sana que realiza actividad física moderada pero, por ejemplo, si no haces ejercicio estarías consumiendo más calorías de las que necesitas si te fías por la recomendación del etiquetado.

Azúcares totales:

  • Recomendación: La actual recomendación de la OMS es que el consumo de azúcares AÑADIDOS debe representar <10% del total de calorías (<50 gramos), pero dice que si se reduce a <5% (<25 gramos) es mucho mejor.
  • Valor de referencia en el nuevo etiquetado: ¡90 gramos de azúcares TOTALES! Este rubro no parece coincidir para nada con las recomendaciones internacionales ya que incluye los azúcares que vienen en los alimentos de forma natural como en las frutas, verduras y leche, pero esto solo crea confusión en el consumidor e incita a un mayor consumo de azúcares añadidos (con poco valor nutritivo). Por ejemplo, si vemos la etiqueta de una Coca de 600 ml dirá que aporta 62.5 g de azúcares TOTALES (69% de la “recomendación del nuevo etiquetado”, pero todos ellos son azúcares AÑADIDOS). Si el % viniera únicamente considerando la recomendación de azúcares añadidos, diría que con esa Coca estaríamos consumiendo el 125% tomando la recomendación de 50 g o el 250% tomando la recomendación de 25 g. Demasiada diferencia, ¿no?

Grasas Saturadas:

  • Recomendación: La Asociación Americana del Corazón sugiere que el consumo de grasa saturada sea <7% del total de calorías. Tomando como referencia las 2000 calorías, la recomendación sería de <140 kcal.
  • Valor de referencia en el nuevo etiquetado: 200 kcal. Como no se especifica que es el MÁXIMO permitido, las personas que actualmente consumen menos de esta cantidad, erróneamente podrían aumentar su consumo.

Otras grasas*:

  • Recomendación: La OMS recomienda que sea entre el 20-30% de las calorías que consumes en un día (400 a 600).
  • Valor de referencia en el nuevo etiquetado: 400 calorías. Aquí lo que no dejan nada claro es si estas “otras grasas” son buenas o malas. Dentro de otras grasas estarían las buenas para la salud, como las monosaturadas, polisaturadas y omega-3; y las grasas que no son buenas para la salud como las trans. ¿Qué pasa si vemos la etiqueta de un paquete de almendras? Dirá que 20 piezas aportan 132 calorías de otras grasas (33%), pero no nos informará que las grasa que contienen (monoinsaturada) nos pueden ayudar a bajar los niveles de colesterol.

* Se obtiene de la resta entre las grasas totales menos las saturadas.

Sodio:

  • Recomendación: La OMS recomienda reducir su consumo a menos de 2000 mg al día.
  • Valor de referencia en el nuevo etiquetado: 2000 mg, pero no toma en cuenta que dentro de ese valor se incluye aproximadamente 11% que viene del salero y 12% de los alimentos de forma natural, por lo que de productos empacados deberá ser MÁXIMO 1540 mg.

3. Este método no toma en cuenta que la mayor parte de los alimentos que consumimos NO vienen con etiqueta porque son alimentos frescos

Si solo nos concentráramos en sumar los % de los alimentos empacados seguramente acabaríamos por consumir más calorías, grasa y sodio de lo que necesitamos. Tendríamos que tomar en cuenta el sodio que contiene la sal con la que cocinamos, la grasa del huevito de la mañana, las calorías y el azúcar del plato de papaya y así una lista interminable de alimentos que consumimos a lo largo del día y NO tienen etiquetado frontal porque son alimentos frescos.

Mis sugerencias:

  • Trata de consumir más alimentos frescos y menos alimentos empacados, es decir, más frutas, verduras, leguminosas, tortillas, pescados, huevos, carnes blancas, rojas…
  • Si vas a consumir un alimento empacado tipo galletas, cereal, barritas, yogurt, atún… verifica en el “viejo etiquetado” (panel trasero) que tenga menos de 5 gramos de azúcar, menos de 3 gramos de grasa total y menos de 120 mg de sodio POR PORCIÓN QUE VAS A CONSUMIR #eligelomejor

Fuentes:

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Categorías: Despensa inteligente, Tips

2 comentarios

  1. Ceci
    11 noviembre, 2015

    Hola Fer!!
    Soy Ceci Martínez, de sincro 🙂
    Me dedico a importar comida de USA y Europa para una empresa mediana y te quiero compartir un par de cosas, mi opinión es un poco extensa:

    Profesionalmente, como importador y responsable de la información nutrimental declarada en etiquetas y empaques, ha implicado DEMASIADO trabajo, las modificaciones a la NOM051 son muy exigentes y me resulta frustrante que el consumidor no comprenda la información, es más que ni la tome en cuenta.

    Tengo una anécdota:
    Hace aproximadamente 8 meses, al final de una de varias reuniones con productores, importadores y COFEPRIS una de las participantes; después de la INFINIDAD de dudas, controversias, opiniones, QUEJAS y sugerencias, hizo la pregunta más atinada de toda la reunión: ¿Qué está haciendo el gobierno para que todo el esfuerzo que estamos haciendo se transmita correctamente a los consumidores? La respuesta del representante de COFEPRIS fue irresponsable y molesta “Eso no es importante”.
    “No es importante” cuando la razón de ser de esta regulación es el consumidor
    “No es importante” cuando como responsable estoy teniendo PERDIDAS económicas por cumplir con la regulación, una regulación hecha al vapor e ineficiente;
    Ya te imaginarás el abucheo general que recibió de todos los participantes.

    Solamente por esta anécdota a mi me da gusto saber que se tomaron acciones para pedir a la población que vea la información.

    Existen unidades verificadoras que emiten constancias de cumplimiento con la NOM051, que amparan que todos los cálculos e información se hicieron de manera correcta y que no se está engañando al consumidor, de acuerdo a la ley.

    Nuevamente recalcando mi papel como empresa, en cuanto a los cálculos puedo decir que sí, son muy rebuscados, pero que la finalidad de esos cálculos fueron para traducirlos en una imagen gráfica: los barriles nutrimentales. (Albert Einstein decía, si lo puedes dibujar, lo puedes entender. No pretendo defender a la autoridad, porque finalmente no estoy de acuerdo con sus decisiones, pero supongo que por eso la idea de hacerlos “barriles” y con porcentajes.)
    Se podría decir que la información presentada ya está “digerida” y presentada de forma “práctica”. Si compro algo que pone 7%, es que estoy consumiendo el 7% de “X” cosa para mi día, así que podría decir que no hay porque preocuparse en ese consumo.
    Si veo un producto con un 80%, por lógica se que está elevado y ya habría cumplido con mi porción del día, ya no como nada más.

    Las empresas pequeñas son las más vulnerables por el incumplimiento de la regulación. Las grandes corporaciones NO declaran la información real del producto, finalmente ellos tienen más poder sobre PROFECO y COFEPRIS que las empresas pequeñas.

    Mi conclusión como persona, no como importador es:

    Quisiera es que tu recomendación sea: LEAN la información de los empaques, tómenlo como guía.
    Pero… esto es eso, un deseo personal debido a todo los esfuerzos que han significado para mí.
    Estoy completamente de acuerdo con tus sugerencias, la ALIMENTACIÓN per se, no se encuentra en productos procesados. La naturaleza es sabia.
    También estoy convencida que la solución de la obesidad no está en educar a la población para leer unos barriles nutrimentales, sino en educar a la población para comprender que la alimentación misma no está en las fábricas, que la alimentación balanceada no es comida procesada, que la comida procesada implica contaminación, basura innecesaria, que deberíamos ser una sociedad más analítica y autodidacta para comprender que ese tipo de alimentación es insostenible y voraz.

    Recordando mi anécdota, espero que artículos como este sean un aliciente para que la autoridad escuche y tome acciones para hacer algo que en verdad valga la pena para el consumidor y no de merite el esfuerzo de productores y consumidores.

    Y que dentro de este deber de información y comunicación se llegue a la población que lo necesita.

    Responder
    • María Fernanda Sandoval Saltijeral
      17 noviembre, 2015

      Ceci! Muchas gracias por tomarte el tiempo de compartirnos tu anécdota y opinión al respecto. Estoy de acuerdo contigo y entiendo perfectamente la utilidad de las etiquetas, pero pienso que éstas solo pueden ser entendidas perfectamente por nutriólogos y gente relacionada con la industria de alimentos, y que justo para nosotros deben ser muy completas y enseñar la información real del producto, pero que para el consumidor que va a llevar 20 cosas más en su carrito no son nada prácticas e igual tampoco tendrían que serlo. Lo que debería de ser práctico es la forma en que las autoridades comparten la información. Mi conflicto no es con las etiquetas (mientras se muestre la información real), sino con las grandes industrias que las alteran para incitarnos a comer lo que ellos quieren que comamos (x ej, misma cochinada, pero en un empaque más pequeño, con puros ingredientes basura, pero que por el nuevo tamaño ya cumple con la NOM para venderlo en las escuela), con las autoridades que se dejan sobornar por estas mismas industrias, entonces en lugar de educar a la gente a comer limpio, la educan para alcanzar los máximos permitidos por las organizaciones de la salud y no para vivir en equilibrio. Es como si yo sé con certeza que si diario fumamos 2 cigarros por 10 años nos da cáncer de pulmón, entonces yo como autoridad le digo a la gente, fuma, no te preocupes, solo no te pases de 1.9 cigarros al día.. siento que esa misma tontería están haciendo pero con alimentos basura y OJO, no digo que todos los alimentos empacados sean basura, hay unos que están elaborados con ingredientes nutritivos y de calidad, pero sus nuevos empaques y campañas no están buscando ayudar realmente al consumidor sino a las industrias, y ellos perfectamente lo saben porque hay estudios que lo confirman.

      Responder

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