La chía: ¿un súper alimento?

Las culturas ancestrales de México percibían la salud como un balance y la enfermedad como un desbalance. Ellos sabían que uno de los factores importantes para conservar ese balance era la dieta. Así, en su dieta, existían muchos alimentos “funcionales”, de los cuales se está empezando a comprobar de manera científica sus beneficios a la salud. Algunos de estos alimentos son la tortilla, el cacao, el frijol, el nopal, el maguey, el amaranto y la chía. Hoy empezaré por hablarles de la chía y las razones por las cuales se considera un súper alimento.

¿Qué son las semillas de chía?

La chía es una planta de origen mexicano, pertenece a la familia de las lamiáceas al igual que la menta, el tomillo, el romero y el orégano por citar unas cuantas dentro de esta familia. Su nombre proviene de la palabra chian que en Náhuatl significa “aceitoso”.

La chía era parte básica de la dieta de las civilizaciones precolombinas de México y Centroamérica. Se empleaba como alimento, como ofrenda a los dioses, y como oleaginosa para producir un aceite como base para pinturas corporales y decorativas.

¿Por qué se considera un súper alimento?

  • Es el alimento vegetal con mayor contenido de omega 3, superando incluso a los pescados azules como el salmón. Se ha documentado que los omega 3 disminuyen la presión arterial, el nivel de triglicéridos en plasma, la morbilidad y mortalidad de enfermedades cardiovasculares, y aumenta el desarrollo cerebral y regeneración de las células nerviosas.
  • Es una fuente muy importante de fibra dietética (34.4 g/100 g), por lo que es ideal para combatir el estreñimiento, aumentar la sensación de saciedad y, por lo tanto, controlar el peso y apetito.
  • Es buena fuente de proteína vegetal (16.5 g/100 g), tiene dos veces más que cualquier otra semilla.
  • Contiene calcio, hierro, fósforo, vitamina A, potasio, magnesio, niacina y zinc.
  • No posee gluten por lo que es ideal para la dieta de las personas con intolerancia o alergia al gluten.

Peeeeeeeeeero… no todo lo que brilla es oro, hay que tomar en cuenta LA RACIÓN DE CONSUMO, que normalmente va de los 10 a los 30 gramos (de 1 a 3 cucharadas soperas), esto quiere decir que aunque 100g de chía tenga 7 veces más omega 3 que 100 g de salmón, nunca nos comeríamos 100 g de chía y al contrario sí nos comeríamos esa cantidad o más de salmón. Y lo mismo pasa con su contenido de fibra, aunque 100 gramos de chía contengan 4 veces más fibra que 100 g de frijol (34.4 g vs 8.7 g), comer 1 taza de frijoles aportará más fibra dietética (15 gramos) que esas 3 cucharadas de chía (10 gramos).

De acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Nutrición, la dieta actual es baja en fibra y omega 3, lo que vuelve a la chía una alternativa (más no la única) para contribuir a evitar esas deficiencias, y resulta ideal que forme parte de una dieta variada.

¿Dónde comprarla?

La encuentras en el supermercado y en el mercado a granel o en tiendas orgánicas (claro, a un precio mayor).

¿A qué agregarla?

Para un efecto más eficiente la semilla de chía debe ser remojada en algún líquido, después de media hora se vuelve una especie de gelatina sin color ni olor, que actúa como fibra soluble reduciendo la absorción del colesterol y evitando los picos de glucosa en sangre. De esta manera la puedes agregar al agua natural, agua de limón, agua de jamaica, jugos, smoothies, tés o mermeladas (como lo hice con esta rica mermelada de frutos rojos)

Si la textura gelatinosa no te gusta la puedes espolvorear en tu yogurt, fruta o ensalada. En general la chía puede ser adicionada a los alimentos sin que estos cambien su sabor, por ejemplo, también la industria alimentaria lo está adicionando a productos de panadería (no más del 5% de su peso final), barritas de cereal, cereales de desayuno, galletas, etc.

Chía

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Fuentes

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